Párrocos denuncian desamparo en los barrios

Seis párrocos del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo denunciaron que la gente de los barrios siente que está sumida en un estado de desamparo ante sus problemas. Consideraron que el gobierno debe sentarse con los párrocos a buscar soluciones viables a la problemática de los barrios porque son ellos quienes conocen de primera mano los principales reclamos de las comunidades.

“Nosotros con pocos recursos hacemos mucho mientras los políticos con muchos recursos hacen poco por la gente de los barrios y comunidades”, fue la frase de coincidencia de los religiosos.

Recomiendan al presidente Leonel Fernández “disfrazarse” para escudriñar por sí mismo la realidad de los barrios visitándolos sin avisar a los funcionarios para que éstos no les pinten un panorama distinto al que viven en la actualidad las comunidades, como hacen cuando el mandatario va a inaugurar alguna obra y le pavimentan la calle por la que va a pasar.

Los planteamientos fueron hechos en el Desayuno de LISTÍN DIARIO por los párrocos Gregorio Alegría, de las parroquias San Vicente de Paúl de Los Mina; Gregorio Santana, de la Santa Ana de Gualey y Santo Tomás Apóstol del ensanche Espaillat; Gustavo Carles, de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes del sector Los Ángeles- Los Peralejos del kilómetro 13 de la autopista Duarte; Jesús María Tejada, de la parroquia San Juan Bosco.

También los padres Bienvenido Colón, de la parroquia Corazón de Jesús, de Villa Juana y Nelson Remigio Polanco quien tiene bajo su responsabilidad cinco parroquias y la fundación Pico Duarte que ayuda a jóvenes a graduarse profesionalmente.

Estima que su jurisdicción de pastoreo tiene una población de 200,000 habitantes en Santo Domingo Este. Las parroquias que atiende son San Agustín, Santo Tomás, Santa Teresa de Ávila, San Ireneo de Lyon y Corpus Cristi.

Los religiosos deploran que las ayudas que otorgan algunas instituciones del Estado o partidos políticos para ser canalizadas a través de ellos se planteen como una limosna a la Iglesia cuando en realidad son destinadas a las obras sociales que son una real responsabilidad de las autoridades.

“Nos dicen que los padres pedimos mucho, pero es que tenemos que pedir para poder mantener lo que hacemos”, dijo el padre Alegría.

En tanto, el padre Santana manifestó que ha notado en los habitantes de estos sectores una actitud de entrega y desamparo ante los problemas que afectan por lustros al país como la falta de agua, energía eléctrica y la inseguridad.

Señaló que a esa actitud se suma un “problema de pertenencia” el cual se denota en el poco amor a su comunidad y la preservación del ambiente que le rodea.

“La gente no tiene la garantías de que sus problemas se les van a resolver como el de la salud o que se le haga justicia a alguien que lo maltraten, porque ninguna institución parece darte poder”, indicó.

Rosario Espinal dice funcionarios del gobierno deben empezar plan austeridad

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La polítologa Rosario Espinal consideró que para que la población se acoga al plan de austeridad los primeros que deben empezar a adoptar esa medida son los funcionarios del gobierno. Dijo que siempre en tiempos de crisis todos los sectores hablan de adoptar medidas de austeridad, pero que nadie quiere dar el primer paso para que no le afecte.

Al referirse al tema de la institucionalidad, dijo que "este es un Estado de ineficiencia, corrupción y clientelismo, pero que todo lo que hace el gobierno la sociedad es copartícipe".

Asimismo, Espinal expresó que el problema del país no radica en recortar o eliminar subsidios, sino en destinar esos recursos a la población necesitada, que es la mayoría.

La profesional expresó sus consideraciones al participar en el programa "Hoy Mismo", que se transmite por Color Visión.

Se mostró en desacuerdo en el subsidio a la energía eléctrica sólo se destine a las personas de escasos recursos económicos, debido a que no hay una forma eficaz de focalizar las ayudas porque el país no cuenta con un sistema organizativo de la economía.

Añadió que las áreas que realmente necesitan ser subsidiadas son la educación, salud y viviendas. "En el país lo que se necesitan son más subsidios para la educación, la salud y las viviendas, pero lamentablemente no hay infraestructura económica para crear empleos suficientes para que el Estado pueda dejar de subsidiar", argumentó.

Manifestó que el gobierno tiene fondos limitados y debe evaluar a quienes les quita subsidios o a quienes beneficia con ellos. Dijo que lo correcto sería que el gobierno utilice los recursos económicos que invierte en los subsidios a apoyar la producción agrícola, para que el país no dependa sólo de las importaciones.

Prioridades de gasto mundial

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 15/06/2008

Juntaron a ocho de los mejores economistas del mundo, cinco de ellos premios Nobel; les dieron (en teoría) 75.000 millones de dólares (18.750 millones al año durante cuatro años), y les pidieron que gastaran ese dinero en los objetivos que, según ellos, más podían beneficiar a la comunidad internacional. El proyecto se llama Consenso de Copenhague, se desarrolla cada cuatro años, lo patrocina el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca y acaba de superar su segunda edición. Lo más importante y difícil es establecer un orden de prioridades de gasto. En esta ocasión, la lista de los 10 primeros objetivos fue bastante sorprendente. El primero de ellos, lo que esos importantes economistas consideraban lo más urgente de todo, sólo costaba 60 millones de dólares al año. ¡Y para lo segundo más importante no tenían que gastar ni un solo centavo!
Los economistas que aceptaron el reto (entre los que se encuentran Jagdish Bhagwati, Robert Mundell, François Bourguignon o Finn Kydland) examinaron más de treinta propuestas defendidas por otros tantos especialistas, y previamente analizadas y criticadas, cada una, por escrito, por otros dos expertos. Basándose en el coste y beneficio de cada una de ellas llegaron a la conclusión de que la prioridad número uno es proporcionar vitamina A y zinc al 80% de los 140 millones de niños malnutridos del mundo (lo que costaría esos 60 millones de dólares anuales), porque esos dos micronutrientes supondrían un incremento tan notable en la salud y en la capacidad intelectual de esos niños que la relación coste / beneficio sería insuperable.
El segundo objetivo no les hubiera costado un solo céntimo de sus 18.750 millones de dólares anuales, lo que no quiere decir que no conlleve un coste extraordinario. Se trata de poner en práctica la llamada Agenda de Doha para el Desarrollo, convencer a los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que liberalicen sus mercados y promuevan una reactivación del comercio mundial. Los expertos calculan que, con la Agenda de Doha, los países en desarrollo podrían recibir recursos por valor de 2,5 billones de dólares, una cifra realmente decisiva para provocar un cambio sustancial en las condiciones de vida de sus habitantes y de erradicar realmente la malnutrición y la miseria extrema.
Lo interesante de estas conclusiones es que un grupo de grandes economistas dejó perfectamente claro de qué se trata realmente: de política. Encontrar soluciones para los 10 problemas más importantes del mundo, vinieron a decir, no es un asunto de gastar 18.000 millones de dólares al año (aunque seguramente son muy necesarios) ni de planteamientos estrictamente financieros. La principal barrera es totalmente política, y afecta al comercio. Los beneficios que se podrían derivar de la Agenda de Doha para el Desarrollo serían tan excepcionales, comparados con su bajo coste, que nada sería más efectivo. No lo dicen voluntarios de ONG ni bienintencionados samaritanos. Lo dicen varios de los más famosos e importantes economistas del mundo. Lo lógico sería que alguien les prestara atención, como cuando hablan de mercados financieros o de modelos de crecimiento, pero la verdad es que su proclama de Copenhague ha tenido muy poca repercusión.
A la vista están, por ejemplo, los resultados de la conferencia celebrada por la FAO en Roma para analizar la crisis alimentaria. Ha pasado escasamente una semana y ya nadie habla, ni en los foros políticos ni en los medios de comunicación, de los escasos resultados de aquella reunión. De hecho, no se habla casi de la crisis alimentaria en sí, por más que todo el mundo sepa que sus efectos son y van a ser terribles. Pasadas las primeras llamadas de atención, se hace el silencio, a la espera, probablemente, de alguna catástrofe humanitaria que vuelva a levantar ampollas. Por el momento, en los países ricos, las opiniones públicas parecen narcotizadas, cada vez más absorbidas por la crisis económica que ha provocado el alza de los precios del petróleo y por las menores expectativas del crecimiento propio. Nadie quiere escuchar lo que dicen los economistas de Copenhague y los pocos políticos que no han perdido todavía completamente la memoria, como los portavoces del Gobierno de Noruega, unos de los pocos que no se cansan de advertir de que no habrá nada que hacer si los granjeros africanos no logran colocar sus productos en el mercado internacional.
A todo esto, ¿saben en qué puesto colocaron los economistas del Consenso de Copenhague el problema del cambio climático? En el número 30. Quizá porque 75.000 millones de dólares en cuatro años no ayudarían a resolver nada en ese campo. -

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Sacerdote fustiga compra de cédula y conciencia en pasadas elecciones

El párroco de la Iglesia Las Mercedes, Fray Máximo Rodríguez, censuró acremente la compra de cédulas y el uso de los recursos del Estado, en las recién pasadas elecciones presidenciales y de paso propuso que se permita a las personas sufragar sin el documento de identificación, pero que figure en el padrón electoral.

Consideró el religioso que con ese sistema se evitaría la compra de la cédula y la conciencia de muchos dominicanos, "y entonces ahí veremos los resultados".

Estimó que si las autoridades permiten el ejercicio del voto a las personas que hayan perdido sus documentos, pero que figuren en los padrones, la compra de las cédulas se eliminaría o reduciría a su mínima expresión.

Asimismo, exhortó a que se descontinúe la práctica de estar empleando los recursos del Estado en la compra de conciencia, para lo cual consideró se debe aplicar la ley que existe al efecto.

El Estado Debe Reducir el Gasto Publico

A juicio del economista Apolinar Veloz, en el gobierno nunca habido la intención de reducir el gasto público, partiendo de los señalamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre la posibilidad de otra reforma fiscal como una de las medidas para resolver el problema fiscal.

De ser así, entonces, afirmó “tiene razón el Banco Central cuando inmediatamente sube la taza de interés, porque está advirtiendo que en el comportamiento fiscal no habrá ningún tipo de ajuste, lo que ocurrió en los primeros cinco meses del año distorsionó y desequilibró el mercado monetario”.

Veloz fue enfático en señalar que no hay un cambio de actitud del gobierno, y recomendó a las autoridades, que además de dejar de lado la propuesta de reforma fiscal, revisar el monto y la calidad del gasto público.

Eduardo Estrella

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